Cuando la cancha se convirtió en pasarela: el fútbol desembarcó en BAFWEEK
Actualizado: 13 oct
En una propuesta que combinó indumentaria deportiva, sastrería y cultura popular, la marca argentina Revolver trasladó la moda a una cancha de fútbol. El desfile puso en escena una estética que, mucho antes de convertirse en tendencia, ya formaba parte de la identidad cotidiana argentina.
El 28 de agosto de 2025, la cancha del Club Excursionistas, en el barrio porteño de Belgrano, dejó de ser exclusivamente un espacio deportivo para convertirse en escenario de un desfile de moda. Allí, la marca argentina Revolver presentó su colección en el marco de BAFWEEK, con una puesta en escena que recuperó elementos propios del fútbol y los trasladó al universo de la indumentaria de autor.
En lugar de una pasarela convencional, el campo de juego funcionó como escenario. El árbitro, la hinchada y los bombos formaron parte de una presentación que buscó acercar dos universos que, en Argentina, nunca estuvieron completamente separados: la moda y el fútbol.
El silbato marcó el comienzo del espectáculo. Los modelos comenzaron a recorrer la cancha luciendo combinaciones que reunían camisetas deportivas, prendas de sastrería, botines y accesorios. Las referencias futboleras convivían con recursos propios del diseño contemporáneo, mientras la puesta en escena recuperaba la atmósfera de un partido.
La elección del lugar no fue casual. En Argentina, la cancha representa mucho más que un espacio deportivo. Es un territorio de encuentro, pertenencia e identidad colectiva. Las camisetas de los clubes, las zapatillas y los conjuntos deportivos forman parte de un lenguaje visual reconocible, construido durante décadas en las tribunas, los barrios y las calles.
Sin embargo, esas mismas prendas comenzaron a adquirir nuevos significados dentro de la industria de la moda. En los últimos años, la tendencia internacional conocida como blokecore recuperó la estética futbolera, especialmente las camisetas vintage, y las incorporó a estilismos cotidianos que combinan elementos deportivos con prendas formales.
Durante el desfile de Revolver, esa mezcla se hizo visible sobre el campo de juego. La indumentaria deportiva dejó de aparecer únicamente asociada con la práctica del fútbol y pasó a formar parte de una propuesta estética deliberadamente construida.
La presentación avanzó entre referencias al universo futbolero y combinaciones que desdibujaban los límites entre la ropa deportiva y la indumentaria de diseño. El contraste entre las prendas y el escenario reforzó el carácter de la propuesta: una colección de moda presentada dentro de un espacio históricamente asociado con la cultura popular.
Hacia el cierre, los modelos se reunieron frente al arco para una fotografía grupal, completando una puesta en escena que había convertido los códigos de un partido de fútbol en recursos narrativos de un desfile.
La presentación dejó una imagen representativa de un fenómeno más amplio. Mientras la moda internacional recupera la estética futbolera y la transforma en tendencia, en Argentina esas prendas nunca desaparecieron de la vida cotidiana.
La camiseta de fútbol puede representar a un club, una familia, un barrio o una historia personal. También puede formar parte de una editorial, una campaña publicitaria o una colección de diseñador.
En el desfile de Revolver, ambos significados convivieron sobre una misma cancha. La ropa seguía siendo reconocible, pero su contexto había cambiado. Aquello que durante décadas perteneció a las tribunas también podía ocupar un lugar dentro de una de las principales plataformas de moda del país.
Del “villero” al blokecore: cuando la moda convierte la estética futbolera en tendencia
El desfile de Revolver en BAFWEEK plantea una contradicción: ¿por qué determinadas prendas necesitan la aprobación de la industria de la moda para dejar de ser consideradas vulgares?
El desfile de Revolver en la cancha de Excursionistas demostró cómo la moda puede recuperar elementos de la cultura popular y otorgarles nuevos significados. Sin embargo, detrás de esta celebración de la estética futbolera aparece una pregunta: ¿qué sucede cuando una forma de vestir históricamente asociada con sectores populares se convierte en tendencia?
En Argentina, usar camisetas de fútbol, zapatillas y conjuntos deportivos nunca fue una novedad. Estas prendas forman parte de nuestra identidad cotidiana, pero también estuvieron atravesadas por prejuicios sociales. Palabras como «villero», «grasa» u «ordinario» no describen únicamente una estética, sino que también funcionan como mecanismos de diferenciación social.
La popularización del blokecore expone esta contradicción. Una camiseta deportiva puede ser considerada vulgar en determinados contextos, pero esa misma prenda, combinada con sastrería y presentada en una editorial de moda, adquiere inmediatamente otra valoración. Lo que cambia no es necesariamente la ropa, sino quién la utiliza y desde dónde se legitima.
No considero que el problema sea que la moda recupere referencias populares. La indumentaria siempre se construyó mediante intercambios culturales y reinterpretaciones. El problema aparece cuando la industria celebra una estética sin cuestionar los prejuicios que históricamente existieron alrededor de quienes la utilizaban.
El desfile de Revolver permite abrir esta discusión y demuestra que la relación entre moda y cultura popular es más compleja que una simple apropiación. Sin embargo, celebrar la estética futbolera también debería implicar reconocer a quienes la construyeron y mantuvieron vigente cuando todavía no era considerada deseable.
La moda tiene la capacidad de resignificar prendas, pero también debería revisar sus propios criterios de legitimidad. Porque quizás lo que cambia no es nuestro gusto, sino la autoridad de quien nos dice qué merece ser considerado bello.
Al final, la pregunta no es por qué una camiseta de fútbol llegó a una pasarela, sino por qué necesitó llegar hasta allí para dejar de ser grasa.

Comentarios